108 – Suparimpai

El 108 es un número muy ligado a tradiciones orientales, especialmente a la tradición Bön, al Budismo, al Hinduismo y al Jainismo.

Se considera sagrado, y una vez que se constituyó en símbolo, su uso proliferó en todos los aspectos relacionados con la religión o la cultura en Asia. 

El 1 representa la divinidad, la verdad más alta, el 0 representa el vacío y el 8 el infinito.

Muchos de los nombres de los Katas son números chinos que simbolizan conceptos budistas. En Karate do, el 108 (Suparinpei) y varios de sus múltiplos, el 54 (Gojushiho), el 36 (Sanseru) y el 18 (Seipai) constituyen secuencias de movimientos o Katas.

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Matsumura no Rohai

Rohai” significa “garza blanca” o “garza real blanca”, aludiendo a la posición de este ave que recuerda la adoptada en el kata en determinadas secuencias. “Matsumura”, hace referencia a Sokon Matsumura creador de este kata.

Rohai fue traducido al japonés como Meikyo”. Meikyo significa “espejo claro” o “espejo pulido”. Parece ser que alude a una de las tres joyas imperiales de Japón: el espejo, el sable y el abanico. Sin embargo parece más posible que tenga relación con la “danza del espejo”, realizada por la diosa “Amaterasu” en los primeros tiempos de la historia de Japón.

Cuenta la leyenda que la diosa, descontenta del comportamiento humano, en un momento de cólera abandonó la Humanidad a las tinieblas escondiéndose en una gruta. El hermano de la diosa, se aprovechó de la curiosidad de Amaterasu, y organizó un alboroto en la puerta de la caverna.

La treta resultó ser efectiva, ya que la diosa entreabrió la puerta de la gruta y se vio frente a frente de una belleza que la hizo enrojecer de envidia, hasta tal punto de que salió de la cueva para poder contemplarla bien, hallando que la imagen no era otra cosa que ella misma reflejada en un espejo, que sostenía su hermano frente a ella. Y así fue cómo la luz volvió a la Tierra, después de que Amaterasu perdonase a los humanos.

Esta alusión al reflejo de un espejo se encuentra también en una antiquísima danza sagrada de la religión Shinto en el Japón, como también forma parte de todas las artes marciales del Budo Japonés en el entrenamiento mental que se traduce por Mizu no Kokoro (espíritu como el agua), famoso concepto que se refiere a un estado de espíritu tranquilo como la superficie de una lago, que lo refleja todo instantáneamente, al igual que el Tsuki no Kokoro (espíritu como la luna), la facultad de ver con claridad absoluta las intenciones y los movimientos del adversario, como si éste estuviese iluminado por la luna o el Zanshin, (espíritu alerta), siempre vigilante que se mantiene incluso después de terminada una acción de ataque o contraataque.

Paco Lozano